¿Por qué motivo me registro en Facebook?
Tal vez, sea ésta una de las primeras preguntas a hacerse antes de registrarse en una red social tan general y popular como Facebook.

Si mi registro obedece a objetivos profesionales relacionados con el estudio de las redes sociales, o a una comparación de la efectividad de su publicidad con otras plataformas publicitarias on-line como
Google AdWords o
Yahoo Network), o un análisis de su usabilidad, o cualquiera otro estudio parecido, no tengo por qué rellenar completamente mi perfil o simplemente decir la verdad sobre mi.
Pero, ¿y si como indica el propio Facebook en su "
Acerca de", lo utilizo para conocer, recuperar y “conservar” amigos, compartiendo fotos, enlaces, videos o utilizando el resto de aplicaciones que nos sirve? ¿Por qué voy a querer mentir a cerca de mis datos personales? ¿
Qué motivos puede una persona para mentir o no rellenar todos los datos que le piden?
¿Por qué mentir en nuestro perfil de Facebook?
Los motivos para no participar en redes sociales, ocultar información o mentir pueden ser diversos y en algunos casos determinados por la sociedad donde se vive, si es más o menos tolerante o avanzada en los derechos humanos, aunque claro, siempre podemos echar
la culpa de nuestra falta de sociabilidad a nuestros genes.
Podemos pensar en países lejanos donde los derechos y libertades son reducidos, sobre todo para muchas minorías sociales. Pero sin irnos tan lejos, pensemos en la España actual. ¿Puede
un empresario escribir en su perfil sus tendencias políticas cuando se puede jugar un contrato en el futuro? ¿
Es peligroso decir quiénes son tus amigos o con quién te has ido de viaje? En otro ámbito, ¿
puede un adulto o un muchacho expresar abiertamente que es lesbiana o gay cuando hemos visto hace sólo unos meses que miles de personas salen a la calle negándoles los mismos derechos que al resto de personas: el derecho a casarse o formar una familia o ser felices tal y como son?

¿
Puede una mujer declararse como soltera y con hijos, sabiendo que existen grupos de presión que niegan a sus hijos una educación donde se les de información de la existencia de tal diversidad social y familiar o se le puede negar el ingreso de su hijo en un colegio? Si se llegara a utilizar el perfil de Facebook como carta de presentación, ¿
te contratarían como profesor en ciertas universidades o empresas donde se lea que eres ateo? Hemos podido observar estos días, la reacción de mucha gente en contra de manifestar con publicidad en autobuses públicos el ateísmo.
Debemos preguntarnos si
Facebook puede ser también motivo de e-exclusión social.
Actualmente en los colegios públicos, policías y guardias civiles realizan charlas a los niños sobre el peligro del mal uso de las redes sociales. Tal vez, dichas charlas deberían ser extendidas con celeridad a las personas adultas. Cuando damos nuestros datos sólo podemos fiarnos de la política de privacidad que manifiesta el sitio web realiza, pero ¿aún así, podemos estar tranquilos? Existen cada vez más
sitios y servicios webs que agrupan y sirven nuestros datos resultantes de búsquedas o de otras redes sociales (algunas de ellas con fines muy loables). Estos avances pueden significar una pérdida de privacidad importante. Estamos perdiendo el
derecho al olvido, el derecho a no dejar rastro de nuestra información cuando lo decidamos. Debemos ser conscientes de que casi
toda acción que hagamos en la red, puede ser parte de nuestro historial o currículo para siempre.
Internet sin duda, ha ayudado y ayudará al avance de la sociedad en los derechos humanos, a la transmisión y democratización de la información, de las ideas y del libre pensamiento. Pero, por ahora, si no queremos sorpresas, molestémonos en configurar nuestro espacio virtual en las redes sociales correctamente dependiendo de nuestro objetivo en dicha red.
Seamos conscientes de cómo controlar la información personal que publicamos y dónde lo hacemos. ¿Y si es una amigo o familiar quién si ninguna maldad, publica mis datos, fotos o videos que no deseo sean públicos y ya han sido rastreados por los buscadores? ¿
Habrán marcado mis inocentes amigos, el devenir de mi vida personal o profesional?
Por otra parte, ¿será necesario una ley de “punto final” de la información personal actual en Internet? En otras palabras, la posibilidad de realizar un reseteo de toda la información personal que exista en Internet al usuario que lo solicite. Una ley que obligue a los gestores de información personal a eliminar de sus archivos todos sus datos privados almacenados hasta el momento.
Tal vez, en un futuro cercano, no haga falta ocultar información sobre nuestras convicciones o algunos de nuestros actos. Tal vez, las generaciones nacidas y crecidas en el seno de Internet , cambien progresivamente la mentalidad de nuestra generación, más celosa de su privacidad y posiblemente menos tolerante.
Para bien o para mal, cada vez será más difícil participar de Internet sin exponer nuestros datos privados, nuestros actos o creencias.
Así que mentalicémonos,
animémonos a utilizar Facebook o cualquier otra red social, pero siendo conscientes de las consecuencias de nuestras acciones. Por ahora, ejerzamos el derecho de controlar las opciones de privacidad del servicio que utilicemos y la información que aportemos. Preocupémonos y enseñemos también a aquellos más vulnerables, a las minorías excluidas, a los niños, las ventajas e inconvenientes de las redes sociales.
Ahora, voy a buscar a mis amigos que ya están en Facebook o crear un grupo de maravillosas personas de distintos países que conocí en Brighton hace 2 años.